21 de Mayo de 2021

Ha sido un placer, pero no negaremos que ha sido duro, eso sí el resultado ha valido la pena.
Un trabajo a nivel internacional es complejo, a la obvia dificultad de la distancia se debe añadir las connotaciones organizativas, normativas y administrativas.
Y, además, por si esto fuera poco, se le añadía una situación sanitaria de epidemia a nivel mundial: una pandemia.
Las obras siempre presentan unas dificultades a salvar.
Un ejemplo muy común, siempre lloverá cuando realices el movimiento de tierras para ejecutar la cimentación. Sea la época del año que sea. Sí, da igual que sea en pleno verano, lloverá.
Partiendo de este condicionante, la previsión y programación organizativa de los trabajos es fundamental para el buen desarrollo de una obra.
No obstante, con un mundo paralizado y largo tiempo en confinamiento domiciliario, los problemas organizativos de suministros y de programación de los trabajos, han sido complejos.
Eso sí, como ya comentamos hace un año, este era el inicio de un proyecto muy ilusionante, en un lugar con un gran encanto.
Confirmamos que es un lugar adecuado para amar el vino, y precisamente con pasión, trabajo y dedicación ha sido posible superar las dificultades y llevar a buen término la ejecución del proyecto.